Queso de oveja | ¿Qué tipos hay? Qué características y su valor nutricional

Un alimento bastante tradicional y de increíble sabor. Se ve presente en platos y recetas de altísima calidad que han maravillado el paladar de miles de personas alrededor del mundo. Sí, estamos hablando del queso de oveja, un ingrediente peculiar que guarda más de un secreto dentro de su blanquecina piel. Lo exploraremos a continuación. ¡Presta mucha atención! Te interesará conocer la siguiente información, tu alimentación y tu sentido culinario nunca volverán a ser los mismos. Puedes encontrarlo aquí.

Características y valor nutricional del queso de oveja

Tal como indica su nombre, el queso de oveja es ese alimento salado que deriva directamente de la leche de oveja. Se caracteriza, sobre todo, por tener una textura semi-blanda y una versatilidad de uso como ninguno. Lo puedes aprovechar en un sin fin de recetas y platos donde este ingrediente está presente. Pero sin duda, la mayor virtud que puede presumir el queso de oveja, es su alto valor nutricional y sus propiedades intrínsecas.

Es un queso ligero

En primera instancia, tenemos que decir que la leche de oveja ya es de por sí, bastante más ligera que la leche de vaca. Por ende, los quesos de oveja no son realmente pesados para nuestros estómagos. De hecho, el cuerpo humano los consume con facilidad. Incluso existen testimonios de personas que aseguran que el queso regular les genera problemas digestivos, mientras que este, no.

Aporta minerales de gran valor

En el apartado mineral, nos encontramos con la presencia del magnesio y del zinc. Entre otras cosas, combaten y previenen todo tipo de problemas relacionados con la osteoporosis y la anemia. Por otro lado, el queso de oveja, es también bastante rico en calcio y en fósforo; dos minerales que, sobre todo, contribuyen al sistema óseo, formando los dientes y reforzando nuestros huesos.

Propiedades proteicas y vitamínicas

Llegamos al mayor fuerte del queso de oveja: su apartado proteínico y vitamínico. Aquí observamos la presencia de vitaminas del grupo A, vitaminas del grupo D y vitaminas del grupo E. En cierta forma, potencian los efectos de los minerales antes mencionados, contribuyendo aún más en el desarrollo de los huesos y en la absorción del calcio. Por otro lado, las proteínas del queso de oveja, tienen un nivel de utilidad tal, que terminan volviéndose indispensables para el correcto desarrollo de nuestro organismo y de nuestros músculos.

Aún así, es importante tener en cuenta que mientras más curado esté, más valor calórico tiene, por ende, se recomienda que no se consuma en exceso. Ingerirlo en grandes cantidades puede anular todos los beneficios antes mencionados y, por el contrario, generar efectos nocivos en tu cuerpo.

queso de oveja

Elaboración del queso de oveja

Claro está que el término “queso de oveja” es de hecho, uno bastante general. Realmente no hace referencia a un solo tipo de queso, más bien se usa para referirse a todos esos tipos de queso que derivan de la leche oveja. Porque sí, dependiendo de la forma en la que se prepare, nos podemos topar con distintos tipos.

De hecho, al igual que como ocurre con los quesos de leche de vaca, el factor que finalmente termina distinguiendo a un queso de oveja de otro, es su proceso de maduración (o proceso de curación, como prefieras llamarlo). Es el tiempo específico por el que se deja el queso añejando. Por lo demás, el proceso es exactamente igual al siguiente:

  • En primera instancia se debe realizar una clase de control de calidad de la leche manejada. Se deben eliminar todas y cada una de las impurezas que se encuentren dentro de este líquido, para que pueda ser consumido sin problemas.
  • Tras realizar esta acción, se procede a calentar la leche cruda a cuajo y después se pasa al proceso de coagulación. Un factor que será de vital importancia en esta fase, será la cantidad de ácido láctico que se llegue a formar. De igual forma hay que estar muy pendiente del tiempo que tome el cuajado y de la temperatura manejada.
  • Cuando el proceso de cuajado finalice, será el momento de cortar esta leche con unas cuchillas especializadas, con el objetivo de que liberen todo ese suero que tengan retenido.
  • Llega la hora entonces del proceso de calor, en un entorno que se encuentre entre los 30 y los 40 grados. La dureza del futuro queso, se determina en este preciso momento; si el calentado se extiende mucho, entonces el queso tiende a ser más duro y si dura poco, entonces el queso será blando.
  • Con todos estos pasos completados, solo resta prensar y salar el queso, para finalmente dejar que se maduren, tal como explicamos con anterioridad.

Proceso de maduración del queso de oveja

  • Si el tiempo de maduración dura entre 4 y 7 meses: Entonces tendremos como resultado un queso curado. Destaca por poseer una menor cantidad de agua y una mayor concentración de suero de leche en su interior. También suelen ser bastante grasos y poseen un alto nivel proteínico.
  • Si el tiempo de maduración dura entre 2 y 3 meses: Entonces tendremos como resultado un queso semicurado, cuya textura suele ser bastante acuosa. Igual que como ocurre con el curado, este tipo de queso es poseedor de una gran cantidad de proteínas y aunque es una menor cantidad que la de los quesos curados, siguen concentrado bastantes grasas.
  • Si el queso no se somete a un estado de maduración:Entonces nos topamos con un queso fresco. Sí, sería en otras palabras, una cuajada de leche de oveja con algo de sal y ya previamente prensada. Como es lógico, estos tipos de queso, son los que tienen más contenido de agua y a su vez, son los que poseen menos proteínas y minerales. Pero eso sí, su contenido en grasas y colesterol es bastante bajo y se sabe muy bien, que ayudan en el proceso de adelgazamiento.

Un mundo cuanto menos interesante esto de los quesos, ¿verdad? ¿Te atreves a probar el queso de oveja?